Pantaletas Rotas – encaje

Recuerdo de mi niñez:

El hijo de 17 años de mi niñera tiene una mirada extraña que mis inocentes ojos de 9 años no entienden. Los tiempos son difíciles. Mamá vuelve a casa del trabajo pero vuelve a una casa desordenada y a un matrimonio desgarrado. Ella siempre está de mal humor recogiendo los desastres que dejamos atrás. Antes, solo la pobreza nos acompañaba. Más ahora hay comida en el refrigerador y tenemos dinero para comprar dulces y nieves en el camión de helados. A mi edad, ya soy toda una niñera con niñera. Vemos muchas caricaturas, especialmente los fines de semana y en verano porque este vecindario es un gueto y está lleno de violencia y abuso de drogas. Mamá nos ha restringido salir afuera; es peligroso, ella dice.

A veces, trato de preparar el desayuno para mis hermanitas. Mi hermanita de en medio ahora tiene 6 años e la chica tiene 5. Nos llevamos bastante bien, excepto cuando luchamos por el tipo de cereal que queremos. Saco una ensaladera Tupperware grande (la extra grande). Vacío 3/4 de la caja de cereal Lucky Charms y un litro y medio de leche pasteurizada. Le agrego tres cucharas de metal de tamaño mediano ¡y listo! El otro día improvisamos algunos panqueques. Mis dos hermanas preparan la masa mientras caliento la sartén. La pelea comienza cuando una de ellas intenta copiar el panqueque de Donald Duck en el aire. Todas lo intentamos y fracasamos. Diez minutos después, ¡hay más de seis panqueques semi crudos pegados en la parte superior del techo de la cocina! Mamá se enojará, pero lo mantenemos en silencio.

El inicio de un ciclo de encajes rotos…

Él … [el hijo de la niñera] ha estado viniendo durante sus horas de trabajo con más frecuencia. Ella ha ido a hacer mandados y le ha pedido que nos vigile para que hagamos travesuras. Tengo una sensación extraña en el estómago. Algo no se siente bien. Como quiera que mamá estuviera aquí. Entre tanto de estos sentimientos encontrados, mis hermanitas están dormidas. Pero como siempre, no me permito enfocarme en lo que siento y me aseguro de cumplir con mi obligación. En este caso mis estudios. Estoy sentada en el sofá trabajando en la tarea. Pero El, ¿él que hace viéndome así? Se sienta al lado y pregunta qué estoy haciendo. Y sin dejarme contestar se acerca a mi más allá de lo que quiero imaginar. Mi corazón esta palpitando. Estoy confundida por sus acciones. ¡No sé qué hacer! Desliza su mano juvenil por mi largo cabello negro hasta mi espalda baja. Produce un escalofrio como de esos que se se ven en la películas ante la sombra de un maleficio. Me alejo suavemente. Mi corazón late más fuerte. Él acerca con fuerza mi cuerpo al suyo y me indica que me quede en silencio. ¡No sé por qué estoy congelada! ¿Por qué no estoy huyendo? ¿Por qué no estoy gritando? Alguien me ayude por favor. Sus manos ahora están explorando el interior de mi vestido. Recuerdo que mis pantaletas están rotas. El encaje se había desgastado del uso y del frecuente lavado en esa lavadora vieja y ruidosa. Entre el sutil jaloneo, él estira más el encaje de mis pantaletas. Sabía que sus intenciones no eran buenas y él sabía que tengo miedo. Intenta una vez más tocar aún más rosando sus dedos en mis partes íntimas. Mi respirar es tan fuerte que parece que no hay suficiente oxígeno en la sala para rescatar este sentir de terror. Coloca su cálida mano sobre mis labios y susurra un gemido obsceno en mi oído. ¿Qué está haciendo? No entiendo. ¡Alguien está aquí! ¡Gracias a Dios! Me dice que no diga nada o lo negaría todo. No es mamá pero es alguien y corro al baño. Ahí, con miedo salir, sollozo en secreto. Mami, ¿dónde estás [sollozo]. ¿Qué me pasó? ¡Ayúdame!

Mamá tiene que trabajar hasta tarde y papá nunca llegó a casa esa noche. Lloro hasta quedarme dormida. Este fue el primero pero no lo último de estos actos monstruosos. Los otros fueron peores…si peores porque se suponía que eran mi familia. Aún así, no dije nada. Un miedo peculiar había invadido mi vida. De ahí en adelante, no confié en nadie. No confié ni en mis amigos, ni en mis primos, ni en mis tíos, ni siquiera en mi propio padre. Esas tontas pantaleta rotas que no me dejan olvidarme de una vida rota y un corazón roto.

Para más información, ayuda o para ser voluntario contra el abuso sexual, visita RAINN.ORG

Publicado por Da•y•Lee•Cruz

Living life in my own shoes. Lo desconocido es un reto y no me asusto por completo. Nací para vivir y no vivo para fingir. Amar alto y anchamente. O sea, amo a Dios y amo a todos.

Deja un comentario